¿Por qué tengo que jurar mis títulos?

Seguramente te hagas esta pregunta si vas a viajar a otro un país, vas a estudiar en un colegio o universidad extranjera, incluso si vas a trabajar en una empresa internacional, y te han pedido la TRADUCCIÓN JURADA de tus títulos académicos. No te  preocupes: en este post, voy a explicar por qué tienes que jurar tus títulos.

En primer lugar, explicaré porqué te piden los títulos traducidos y jurados; en segundo lugar, destacaré la diferencia que hay entre una traducción jurada y no jurada. Y por último, comentaré de qué se compone una traducción jurada, plazos de entrega y los costes aproximados.

Conforme he avanzado, la necesidad de traducir los títulos académicos, expedientes o certificados a otros idiomas, normalmente a la lengua oficial del país al que vayas a viajar, viene requerida por la institución para la cual vayas a aplicar; por ejemplo, si tú, estudiante de la Universidad de Alicante, has solicitado una beca para estudiar en la University of London, la University of London te pedirá que le entregues la traducción jurada al inglés de tus notas, diploma o título universitario que acredite que has superado el grado, diplomatura o licenciatura española. Por lo tanto, debes preguntar a la institución de destino qué documentos debes entregarles traducidos y jurados, sin falta.

Trayma Traducción Jurada Intérprete JuradoDebes saber que estos documentos los traduce y jura un TRADUCTOR JURADO. Los traductores jurados, en España, tras ser poseedores del título de licenciado en traducción e interpretación o título extranjero homologado y pasar un exhaustivo examen, son nombrados por el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación. Finalmente, es este nombramiento el que los habilita para realizar las traducciones juradas entre español y una lengua extranjera.

Se convierten en traducciones juradas una vez han sido consignados el sello y la firma del traductor jurado. Esto les confiere la cualidad de documentos oficiales con la misma validez legal que el original y dando fe de ello. Por lo tanto, ten mucho en cuenta que para que la traducción sea totalmente válida, esta solo puede realizarse en papel, debido a que debe incluir la firma y el sello originales del traductor jurado. Por cierto: no existe obligación legal alguna de presentarlas en papel timbrado de la FNMT.

Trayma Traducción Jurada Cuño Traductor JuradoDesde Trayma Traducciones te aconsejamos que realices este trámite con tiempo, pues depende del número de folios o de palabras que contenga el documento a traducir, puede llegar a entregarse entre un día y una semana. El proceso de traducción no es lento, si no que necesita realizarse con calma y correctamente; incluso si existen dudas terminológicas  y conceptuales, poder afianzarlas preguntando y comparando fielmente al documento original. Si esto no lo prevés, podrías perder la convocatoria o llegar tarde con el plazo de entrega. Así que, sin prisa pero sin pausa.

Respecto a los costes, estos también varían según número de documentos a traducir y/o palabras que estos contengan. Hay muchos traductores jurados que pueden hacértelo por 30 €, pero debes tener en cuenta todo que estos deben cumplir en profesionalidad y plazos. Si buscas a alguien que conoce el sistema, la terminología y los conceptos, y además, se dedica a ello todos los días, seguramente te agilice el proceso y no tengas problemas a posterior. Sí se han dado casos de no aceptar las traducciones juradas; así pues, confía en aquellos profesionales que se dediquen a ello de forma continua.

En resumen, queda claro que es absolutamente necesaria la traducción jurada de tu expediente, diploma y/o título universitario al idioma oficial del país al cual vayas a viajar, ya que la institución de destino necesita un documento fiel, firmado y sellado por un traductor jurado del idioma en cuestión. Se suelen hacer entrega de los documentos jurados entre uno y cinco días, dependiendo de la longitud del documento o documentos; y los costes varían entre treinta euros la traducción jurada de un documento y en proporción según la longitud y contenido del mismo.

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Supresión de la obligación de traducciones juradas en determinados documentos públicos

Con la obsesión que tienen nuestros gobernantes, europeos incluidos, de recortar gastos administrativos, se les ha ocurrido la brillante idea de suprimir el requisito de la Apostilla de la Haya y que determinados documentos no precisen ser traducidos por un traductor jurado, que es precisamente garante de derecho, en el sentido de que es fedatario público y que su labor principal es dar fe de que la traducción es fiel reflejo de su original.

 

Concretamente hay un borrador de Reglamento de la Unión Europea

http://eur-lex.europa.eu/LexUriServ/LexUriServ.do?uri=COM:2013:0228:FIN:ES:PDF

que en su artículo 6 dice así:

 

Artículo 6

Traducciones no juradas

1. Las autoridades aceptarán las traducciones no juradas de los documentos públicos expedidos por las autoridades de otros Estados miembros.

2. Cuando una autoridad albergue dudas razonables sobre la corrección o la calidad de la traducción de un documento público que se le presente en un caso particular, podrá solicitar una traducción jurada de ese documento. En ese caso, la autoridad aceptará las traducciones juradas realizadas en otros Estados miembros.

Entre los argumentos de defensa de la misma se afirma que “la legalización y la Apostilla son trámites administrativos cuyo cumplimiento se requiere actualmente para que un documento público expedido en un Estado miembro pueda utilizarse a efectos oficiales en otro Estado miembro. Se trata de mecanismos desfasados y desproporcionados para establecer la autenticidad de los documentos públicos. Es preciso implantar un marco más simple que ayude a la movilización de las pymes por Europa y otros países.

En definitiva, este es su título y no tiene desperdicio:

Propuesta de REGLAMENTO DEL PARLAMENTO EUROPEO Y DEL CONSEJO por el que se facilita la libertad de circulación de los ciudadanos y de las empresas, simplificando la aceptación de determinados documentos públicos en la Unión Europea, y por el que se modifica el Reglamento (UE) nº 1024/2012