Los peligros de Doctor Google

La semana pasada tuve que recordarle a algunos traductores amigos que Google no es el Doctor que lo cura todo ni tampoco un sabelotodo, sino alguien del que debemos desconfiar más que confiar a pies juntillas.

google traducción

Cuando empecé a traducir no existía Internet, ni tampoco traducía con ordenadores sino con máquinas de escribir electrónicas donde prácticamente no podías corregir lo escrito, ello facilitaba tu concentración a la hora de redactar. Hoy en día, todos los que nos dedicamos a esta linda profesión sabemos cuánto ha cambiado todo nuestro entorno de trabajo, pero ello no nos debe llevar a olvidar que la base de todo trabajo de traducción bien hecho es la DOCUMENTACIÓN. Antaño solíamos preguntar al “experto en la materia” para que nos aclarara determinados términos y conceptos que no entendíamos o que en su polisemia había alguna interpretación que desconocíamos. Hoy cubrimos ese paso acudiendo a Google, y ahí es donde podemos caer al vacío sin paracaídas…. Como os decía, la semana pasada, me encontré con un texto traducido por un compañero traductor que podríamos decir que era una traducción “perfecta e impoluta”, a excepción de un término mal traducido que había enturbiado lo bien que estaba el resto del texto _por cierto, una desgracia para todo traductor que se precie de serlo, pues nos recordarán por ese fallo_ sobre el que yo soy, no obstante, muy crítica, pues no es justificable en ningún caso.

Y, ¿qué había sucedido?, pues lo de siempre, el traductor intenta justificar su postura de que ha encontrado “su traducción” en el mismo contexto en el que se sitúa el texto a traducir y puede ser cierto, pues yo siempre digo que Google nos muestra lo que queremos ver con el objeto de ser “amigo de todos”. Yo leo siempre entre líneas a Doctor Google y en la distancia y si no me queda claro, pregunto al experto. Eso fue lo que hice en la revisión del texto traducido que efectivamente confirmó nuestras sospechas.

Quiero compartir con todos vosotros el término para que no os pase nunca a vosotros. En concreto, se trata del término “POINTS” en el ámbito de los colchones. En las tarifas de precios de colchones, muebles y tapicería se habla de “PUNTOS” y que cada empresa relaciona con un determinado valor en euros, no siempre coincidente con un euro ni con un porcentaje, como erróneamente había creído el traductor.

doctor-google

Una equivocación de este tipo puede hacernos perder al cliente, máxime cuando nosotros no nos damos cuenta en la revisión del texto traducido y el cliente ya ha imprimido el catálogo con el correspondiente coste añadido al disgusto de nuestro cliente.

Mi sugerencia otra vez es que la experiencia me demuestra siempre que lo más importante para ser un buen profesional es ser buen conocedor de todo lo que traducimos, pues a fin de cuentas, somos los responsables de que nuestros lectores entiendan bien el mensaje que hemos de transmitir, no traducimos palabras sino conceptos. Si tenemos la más mínima duda sobre algo, hemos de preguntar, preguntar, preguntar sin miedo a que se nos diga tonto, pues quedaremos mucho peor si traducimos algo que por temor a preguntar conseguimos el efecto más que contrario al esperado que es comunicar sabiendo lo que escribimos.

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